Lecciones del Corazón Dr. Iaguar Parte 1

Lección 01

A lo mejor tu novia no te dejó, pero te puede suceder. Desde hace algún tiempo la notás rara. Aparecieron en su actitud lo que llamaremos “I.D.Q.” (Indicadores de Quilombos) que podrían ser:

 Ya no te mira como antes.

No reacciona de la misma manera ante un “te quiero”.

Cuando te atiende por teléfono no demuestra la misma emoción que hace un tiempo atrás.

Se ve molesta si le preguntás “¿me extrañaste?”

NO te acompaña a fotear al campo.

Cuando se ven no se calienta en arreglarse mucho.

Está más peleadora de lo habitual.

Y por lo general todo esto desemboca en los padres de todos los IDQ: los famosos “Estoy confundida” y “Necesito un tiempo”.

Por lo general los IDQ nunca vienen de a uno, y son una señal inequívoca de que algo malo está por suceder. Seguramente son producto de que algún compañero de colegio, facultad o compañerito de foteo (guaaaaarda con Américooooo!) le gusta. O tal vez no le guste pero le anda atrás y las muy piolas se agrandan como sorete en kerosene.

O tal vez alguna amiga le esté llenando la cabeza en contra tuyo con el objeto de presentarle algún amigo, hermano o primo, o simplemente por romper las pelotas, que para eso son mandadas a hacer.

Ella en realidad te quiere a vos (por lo menos en la mayoría de los casos es así), pero el otro turro/a te hace la pelea desde las sombras y lamentablemente eso es una ventaja a su favor.

Lo que erróneamente tendemos a hacer cuando empiezan a aparecer los IDQ es intensificar nuestras demostraciones de amor tratando de verla más seguido, diciéndole cosas lindas, regalándole flores, chocolates,  o cuanta boludez se nos ocurra.

 Ejemplo:

Maria Melisa (nombre ficticio, de ahora en mas MM)  estaba muy enamorada de su nuevo novio Podo, hasta que a éste se le ocurrió la gran idea de decirle: “Mi amor por vos es tan grande que jamás se va a terminar, y no voy a perderte nunca, porque ese día voy a perseguirte hasta que vuelvas a estar conmigo”.

Qué romántico. Un tigre el tipo. Seguramente pensó: “Con ésta mato”.

Y mató nomás. Pero lo que mató fueron las ganas de MM (reiteramos, ficticiooo) de seguir con él. Lo dejó al otro día.

En realidad no sabemos si Podo lo decía en serio o fue sólo para impresionar.

Si fue sólo para impresionar, realmente impresionó. Pero dudo que haya provocado el efecto esperado.

Algunas veces, en el afán de enamorarlas perdidamente, uno entra en la variante de decir cosas que en la totalidad de los casos producen un efecto contrario al que se busca al decirlas.

Es que cuando una mujer tiene la seguridad absoluta de que te tiene totalmente entregado y muerto de amor por ella, al punto que si no la tenés te morís, es como que ya se acabó el juego. ¿Y quién perdió? Bien… vas entendiendo Kid Dove???.

  • • Si me dejás me mato.
  • • Siempre voy a estar con vos pase lo que pase.
  • • Decime que me amás.
  • • Quiero que seas la última mujer de mi vida.

Estas son algunas de las tantas frases prohibidas nunca se deben mencionar en un periodo de Cortejo…

 Lección 02

Cesar Luis Menotti, luego de ganar la copa del mundo en el campeonato mundial de fútbol de 1978, realizó una serie de microprogramas didácticos que se emitían por televisión, donde enseñaba algunos de sus secretos. En uno de esos microprogramas el, en aquel entonces, director técnico de la selección argentina, repetía varias veces la frase: “Cuando voy es porque vengo, y cuando vengo es porque voy”. Este era un truco para que los jugadores recibieran la pelota lejos de la marca.

Cuando un jugador quería que su compañero le entregara un pase cortito y al pie, amagaba a alejarse (Cuando voy es porque vengo…) y cuando quería que la pelota fuera lejos de su posición para ir picando a buscarla, amagaba a acercarse (…y cuando vengo es porque voy).

De esa manera primero se desprendían de la marca y luego podían tomar la chuti más cómodamente.

Cuando nosotros sentimos a nuestra pareja distante, queremos acercarnos. ¿Cómo lo hacemos? Les preguntamos qué les pasa, si hay algo que no nos contaron, queremos verlas más tiempo. Queremos provocar por medio de nuestro acercamiento, el acercamiento de ellas, lo que por lo general no ocurre.

¿Y por qué no ocurre? Analicémoslo un poco fríamente.

Cuando sentimos a nuestra novia distante, es porque está distante. Así de fácil. Lo que pasa es que es mucho más sencillo pensar que es sólo idea nuestra. Lo que hacemos habitualmente para convencernos de que es de esa manera es preguntarle a ella si le sucede algo, si nos está queriendo menos, si hay otro tipo, y por lo general lo hacemos con voz melancólica y cara de paloma degollada.

Es muy probable que alguna de estas cosas le esté pasando, pero no es lo suficientemente importante, al menos en ese momento, como para decírnoslo. Entonces, lo que hacen es negar todo. Te dicen “no seas tonto, yo te quiero como siempre, no pasa nada”. Pero la sensación que sentíamos no cambia, porque en realidad la actitud de ella a pesar de sus palabras no cambia. Está fría y distante y vos, a pesar de obtener las respuestas que esperabas, te seguís sintiendo mal porque en el fondo sabés que hay algo que no está bien. Si en estos casos no se actúa correctamente y con rapidez, esta situación se puede ir agrandando como una bola de nieve.

Cuando voy es porque vengo y cuando vengo es porque voy.

 

Baltita en sus años mozos…

 

Querés que ella esté más lejos, acercate. Querés que ella esté más cerca, alejate.

Cuando voy es porque vengo y cuando vengo es porque voy.

Si ellas tienen algo en mente, lo que sea, que les está perturbando la relación con vos, cuanto más encima le estés, más molesta se va a sentir.

No hay mejor defensa que un buen ataque. Si ella está distante, ponete distante vos también.

No la llames. No le insistas. No le ruegues. No le preguntes.

 Poné distancia. Da vuelta la tortilla. Hacé que sea ella la que sienta lo que vos estás sintiendo ahora.

Que tenga un poco de miedo.

Que dude.

Que sea ella la que te termine preguntando si no la querés como antes, si te pasa algo, si tenés otra.

Cuando eso suceda, la vas a sentir más cerca que nunca y ya no vas a tener ningún temor. Será entonces ella la que se sienta mal pensando que vos estás distante.

Pero ése no es tu problema… jijiji .

 Lección 03

 Están viendo una película de amor, de las que les gustan a ellas. De ésas que con ver el título uno ya sabe que se trata de un hombre y una mujer que se enamoran y luego tienen un quilombo pero después se amigan.

En el final de esa película el galancete de turno, que seguramente tiene una facha bárbara y alguno de los hombres presentes lo acusó de ser maricón con el asentimiento de los demás hombres y los “Callate, nada que ver” de las palomas, va en busca de una reconciliación.

¿Cómo lo hace?

Se pone su mejor ropa, compra un gigantesco ramo de flores y va de noche, debajo de una lluvia infernal a tocar el timbre de su amada y cuando ella sale, le dice con ojos lagrimosos: “He comprendido que no puedo vivir sin ti”.

Entonces ella lo abraza y lo besa llorando, y es ahí cuando oímos los suspiros de las mujeres presentes y tenemos que escuchar comentarios tales como “Qué divino”, “Cómo no vas a volver con un tipo que hace eso”, “Me muero con un hombre así”.
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Pinilaco Burgos y su antiguo amor….

Si trasladamos esto a la vida real pueden pasar alguna de las siguientes cosas:

 • Que nos quedemos empapados tocando el timbre con las flores en la mano y que nadie salga porque la mina se fue de joda.

 • Que se escuche la voz del padre que le grita a la hija: “¡Che, nena, ahí en la puerta hay un pelotudo todo mojado con unas flores!”

 • Que nuestra ex le diga al tipo que está desnudos en la cama con ella: “Esperá que le alcanzo un paraguas a este nabo para que se vuelva a la casa que se va a enfermar, pobre”.

 Del abrazo emocionado y el llanto, nada. ¿Y entonces? Es que aunque parezca raro, a las mujeres no les gusta lo que dicen que les gusta.

 Lección 4

Lloran. Ellas lloran. Y cuando ellas lloran nosotros aflojamos. Y las abrazamos y en ese momento somos capaces de hacer cualquier cosa. Pero nosotros los hombre en realidad no entendemos ese llanto. Ese llanto no es igual al nuestro.

Caraidiablo (CID) había tenido un desengaño amoroso muy grande y había sufrido mucho, razón por la cual, cuando luego de un tiempo bastante prolongado comenzó otra relación que para él era importante, intentó tomar ciertos recaudos para no volver a sufrir.

¿Qué hizo el Caraidiablo? Puso, a pesar de que estaba muy enamorado, cierta distancia entre ellos como para no comprometerse extremadamente y sufrir nuevamente con un desengaño.

Esa distancia consistía en no reconocer el noviazgo como tal, sino como una relación sin mayores compromisos.

Maria Y (nombre ficticio), que así se llamaba su nueva pareja, estaba tan enamorada de él que esta situación ya había comenzado a hacerle daño. CID había decidido dar por finalizada su estrategia de poner esa distancia, darle el título oficial de “novia” y decirle que quería compartir con ella el resto de su vida. Lo que no tenía claro era cuando hacerlo, dado que quería que ese momento fuera muy especial.

Un buen día María le dice que quiere hablar con él y se encuentran a tomar un café a eso de las siete de la tarde.

-Ya no puedo seguir con esta situación- dice ella mientras rompe en llanto. –Te amo con toda mi alma y no puedo seguir sintiendo esta inseguridad, esta incertidumbre con respecto a vos- Su llanto se hace más intenso.


Maria y Baltita… sos un groso CID!!!

En resumidas cuentas, María le plantea que no quiere seguir adelante con la relación, aunque se destroce por dentro, porque ella lo ama demasiado y él no le demuestra el mismo sentimiento. Maria entre llantos y sollozos le hizo saber que no continuaría si él realmente no la amaba ni quería seriamente que fuese su novia “legal”.

CID en ese momento estuvo a punto de abrazarla y decirle todo lo que realmente sentía por ella, pero creyó que luego de tanto tiempo de hacerse el duro no era oportuno blanquear toda la situación a la primera lágrima, motivo por el cual decidió fingir aceptar la decisión de Maria de separarse. De todas maneras, en breve la llamaría por teléfono para volver a encontrarse y darle a conocer sus verdaderos sentimientos.

A eso de las ocho de la noche, se despidieron y MaRIA, sin dejar de llorar, se fue para su casa, mientras CiD se fue a encontrar con un amigo.

A las diez de la noche CiD no aguantó más. No tenía sentido prolongar esa agonía. Le dijo a su amigo Juje: -Llevame en la moto a la casa de Yesi.

No había motivo para que ella siguiera sufriendo de esa forma. El la amaba e iba a decírselo ya mismo.

Al llegar en el auto con su amigo a la casa de su novia, CiD ve un Yaguar cualquiera esperando en la puerta del edificio. En ese momento algo, sin saber por qué, le da mala espina.

-Esperemos acá un ratito- le dice a su amigo y se quedan los dos mirando desde la esquina.

-Ese tipo le está esperando a Maria- agrega CID.

-No digas boludeces… ¿Qué te hace pensar eso? (dice Juje)

-No sé… no sé… lo presiento.

Pasan como veinte minutos y nada.

-¿Qué carajo estamos esperando? –le pregunta su amigo Negrito.

-Ese tipo le está esperando a Maria –insiste CID- Ella tiene la puta costumbre de hacerme esperar como veinte minutos cada vez que la paso a buscar para salir.

En ese momento se abre la puerta del edificio y aparece Yani, super producida y muy sonriente. Ella abraza al muchacho y se besan en la boca durante como un minuto que para CID fueron como dos o tres horas. Luego, abrazados y sin dejar de sonreír, se dirigen hacia una 4×4 que estaba estacionada a unos metros, se suben y luego de quedarse un ratito besándose y abrazándose, arrancan y se van.

CID a esta altura ya era un dibujo. No podía ser cierto lo que acababa de ver. Ella hacía dos horas estaba llorando desconsoladamente por él. No podía ser todo una farsa para dejarlo porque tenía otro tipo.

Evidentemente, sí podía.

¿Y cómo hizo para llorar de esa forma? No sé, para saber eso hay que ser una mujer. Pero lo peor es que ese llanto no había sido fingido. Lloraba en serio la muy sorete.

Las lágrimas de las mujeres, es como si vinieran de otro lado. No sé de cuál, pero de otro lado.

Una mujer puede llorar porque la estamos dejando, y al otro día nos deja ella.

¿Pero si ayer estaba llorando porque la dejaba yo? Y… sí… es así.

Una mujer puede estar llorando y mientras todavía le corren las lágrimas por las mejillas, vos le hacés un chiste y se ríen. Se ríen al mismo tiempo que se limpian las lágrimas del llanto, ¿lo podés creer?

No hay que virar totalmente nuestra conducta en determinado momento sólo porque se pusieron a llorar, porque ese llanto no te da la seguridad de nada.

Uno piensa “está llorando por mí… está muerta conmigo”, y a los cinco minutos te dejan. Y vos no entendés nada. En realidad, “ellas” son diferentes a nosotros. Por eso no entendemos muchas cosas.

Las mujeres no conducen autos en estado “alfa” como los hombres. Los hombres en su mayoría (porque también están los que manejan muy mal) conducen mejor que las mujeres porque lo hacen en estado “alfa”. ¿Qué significa esto? Que no están concentrados en la pisada del embrague, los cambios que están haciendo ni la colocación de la luz de giro. Los hombres mientras conducen (Excepto Juje) pueden ir hablando con el acompañante o pensando en cualquier otra cosa que no sea el manejo y de todas maneras lo hacen bien.

Las mujeres no. Si van charlando, no miran el espejo. Si van pensando en otra cosa, no hacen los cambios y son capaces de ir en segunda veinte cuadras. Si van hablando por el celular son directamente un arma asesina sobre ruedas. Así como el mecanismo mental que usan para conducir autos es distinto al de los hombres, también es distinto el mecanismo que utilizan para llorar.

Hoy tal vez te enterás por un amigo que tu ex novia estuvo llorando por vos, entonces la llamás por teléfono y lo más probable es que te sorprenda con una frialdad insuperable, y vos te quedes con el tubo en la mano como un boludo habiendo quemado una ficha y restado puntos a tu plan de reconciliación.

Si llora que llore. Que se deshidrate.

Vas a ver que cuando ve que sus lágrimas no causan el efecto deseado no llora más.

Vos te vas a sentir un hdp. No te preocupes, les gustan los hdp!!! jajajajaaj

 Lección 6

Una vez me contaron un chiste que me causó mucha gracia.

Resulta que había un tipo que desde hacía dos años estaba solo en un isla. Era el único sobreviviente de un naufragio. Ya estaba repodrido de comer siempre lo mismo, la pequeña isla y se la conocía de memoria y no tener contacto con ningún ser humano durante todo ese tiempo lo tenía bastante mal.

Un día estaba sentado en la playa mirando el mar cuando a lo lejos divisa otro náufrago flotando a la deriva agarrado de una madera.

Al principio piensa que es sólo su imaginación, como tantas otras veces, pero a medida que se va acercando a la costa se va dando cuenta de que esta vez es cierto.

Cuando el nuevo náufrago se encuentra a poca distancia de la playa, corre a socorrerlo y ahí se da cuenta que se trata nada menos que de la más famosa Top Model internacional de aquel momento, sex symbol mundial y tapa de todas las revistas llamadas Stephanie Lake.

Una terrible rubia de casi un metro ochenta de altura, 110-60-90, ojos verdes, cara perfecta, en fin… una locura.

El tipo no lo puede creer, no podía ser que tuviera tanta suerte, no podía ser cierto.

-¿Vos sos Stephanie Lake?

-Sí.

-No lo puedo creer… pero… ¿qué pasó?

-Y qué va a pasar. Se hundió el barco en el que viajaba y soy la única sobreviviente.

-Acá en esta isla estoy yo solo, es más, estoy solo desde hace dos años. No sabés las ganas de coger que tenía.

-Y las vas a seguir teniendo, porque yo soy nada menos que la famosa modelo Stephanie Lake y a mí no me tocás ni un pelo.

El tipo la trata de convencer de las mil maneras posibles durante como tres meses y nada, le regalaba florcitas, le hizo la danza del cortejo del Juje, le enseñó fotografía con KZ y nada… hasta que un día ella se da cuenta de que realmente podría pasar mucho tiempo hasta que alguien los rescatara, y como el tipo le caía simpático y de daba un poco de pena que hacía dos años y tres meses que no estaba con una mina, va y le dice que esa noche va a acceder a sus deseos.

No lo podía creer, pero dicho y hecho al llegar la noche ella se le acerca, se desnuda y hacen el amor una y otra vez hasta que se quedan dormidos. A la mañana siguiente, cuando Stephanie se despierta lo ve sentado en la arena, a unos cuantos metros de ella con una expresión muy pero muy triste.

Entonces se le acerca y le pregunta: ¿Qué te pasa?

Él le responde: -Tengo que pedirte un favor muy, pero muy grande.

-Bueno, decime –dice ella.

-Por favor, necesito que te disfraces de hombre, -dice él con una expresión de angustia enorme.

-Pero, ¿para qué? –pregunta Stephie.

-Por favor, disfrazate de hombre –insiste él.

-Bueno, está bien –responde ella y va en busca de algo para disfrazarse.

Luego de un rato aparece con el pelo recogido, un bigotito y una barba hechos con unas hojitas y un viejo saco.

Él al verla llegar de esa manera sonríe, se le acerca caminando muy canchero, le pone una mano en el hombro y le dice al oído: -Flaco, ¿a que no sabés a quién me cogí anoche?  Jajajajajaajaja


 Y, no lo podemos negar. Los hombres somos bocones. No podemos resistir la tentación de contar nuestras hazañas sexuales a todos nuestros amigos, o por lo menos a algunos de ellos.

Y así como contamos lo bueno, también contamos lo malo.

Es muy común que cuando un hombre tiene sospechas de que su novia tiene otro tipo, vaya y se lo cuente a sus amigos. Esto lo hacemos porque necesitamos sentirnos acompañados en un momento tan jodido como es el de suponer que nuestra novia nos metió unos cuernos que parecíamos Tarucas.

Y como si fuera poco, en los casos en los que las sospechas se confirman, vamos y también lo contamos y con lujo de detalles.

En esos momentos en que uno tiene una bronca bárbara y piensa que la ruptura va a ser definitiva, hace bien descargarse con los amigos. Pero el problema es que una gran cantidad de casos, la mina se arrepiente y quiere volver, y si bien al principio los tipos nos hacemos los duros, a la larga, si la queremos, terminamos casi siempre aflojando y entonces tenemos que darle explicaciones a todo el mundo. Que en realidad con el otro no había pasado nada… que ella estaba confundida… que vino bien para que se diera cuenta que me quería… que lo que les conté no era del todo cierto… En fin, lo único que se ganó por ser un bocón es que a partir de que nos arreglamos con nuestra querida novia, quedamos ante todo el mundo como los reyes de los cornudos.

¿Y qué tuvo de positivo haberle contado todas nuestras penas a los demás? Nada, porque encima a ellos en realidad nuestro problema no les quitaba el sueño.

Con esto no quiero decir que cuando una novia nos mete los cuernos está bien amigarse.

Eso es algo para analizar en cada caso. Pero es importante que esa decisión sea nuestra y que no le tengamos que dar explicaciones a nadie.


NIño Maicenito con un antiguo amor….

Lección 7

Tu novia se va de vacaciones. Que lo parió. Cómo la vas a extrañar. Ella también te dice que te va a extrañar, que se va a morir sin verte.

¿Por qué no se queda?, se preguntaría cualquiera con dos dedos de frente. Pero bueno, la realidad es que se va. Ya sea que se vaya con la familia o con amigas, éste es un período donde casi siempre la estabilidad de la pareja tambalea.

¿Por qué? Porque los hombres tenemos la habilidad de hacerlas sentir que son las diosas de la costa. Los tipos van en grupo de vacaciones pura y exclusivamente de levante. Empiezan apuntando alto y luego van bajando sus pretensiones, pero nadie quiere volver de la playa sin alguna historia sexual o romántica. Es el momento para ganar minas.

O sea que si nuestra novia es una diosa, va a estar entre las primeras en ser atacadas por esa turba embravecida de hombres calientes, y si es un bagrecito, estará entre las terceras o las cuartas, pero estará.

Y es entonces cuando se la re-creen y se ponen a pensar qué desperdicio estar de novias cuando son tan requeridas por tantos hombres. Y se agrandan. Y por lo general, alguno que otro también a ellas les gusta.

Lo más probable es que a su regreso llegue “confundida” y será entonces cuando tengamos que aplicar todo lo que estamos leyendo.

Pero algo peor puede suceder: que al novio se le haya ocurrido la majestuosa idea de ir a visitarla al lugar de vacaciones. Ya sea que lo haya programado anteriormente con su novia o que la quiera sorprender.

Mi hermano y yo veníamos de nuestro trabajo un caluroso jueves de enero cuando vimos venir a nuestro amigo Luis caminando por la calle. Le vimos la expresión desde unos cincuenta metros y nos asustó. Venía como un zombie. Parecía que el mundo a su alrededor se había detenido. Caminaba porque las piernas se le movían solas, primero una y después la otra, y porque nada se le interponía en el camino como para que se hiciera pomada.

-¿Qué te pasa?

-Vengo de la termi- nos dijo con voz de ultratumba. –Fui a devolver el pasaje que había sacado para ir a visitar a mi novia a Mardel.  

-¿Por qué? ¿Qué pasó?- le preguntamos.

-No sé… no sé… la llamé por teléfono para avisarle qué día y a qué hora llegaba y me dijo que no fuera… que no iba a estar… que… no se qué…

Estaba como mareado. No comprendía.

Típico. Una minita seis puntos que se fue a la costa y se sintió Pampita, lo último que necesitaba era al novio al lado.

Mi primo Américo no soportó la ausencia de su novia Sonia (nombre Ficticio)  en las vacaciones. Quince días eran una eternidad. ¿Cómo podía ser que él estuviera separado de ella durante trescientas sesenta horas?

Cada minuto se haría totalmente insostenible y él debía superar nada menos que veintiún mil seiscientos minutos o lo que es igual a contar hasta un millón doscientos noventa y seis mil. Absolutamente imposible.

Cualquiera con dos dedos de frente le hubiera dicho: “Américo, aflojá… son nada más que quince días”. Pero para él no eran quince días. Para él eran un millón doscientos noventa y seis mil eternos e insoportables segundos. Sólo había una solución: agarrar un bolsito, lo que se pueda juntar de plata y embalarse como sea a Mar del Plata, a confundirse en ese tan anhelado abrazo.

No importaba dónde dormir, ni qué comer, ni nada de nada. Sólo importaba verla, estar con ella, dejar de sentir esa angustia que no deja respirar, esa angustia que seguramente también estaría sintiendo ella. Aunque una vocecita muy lejana que viene desde adentro nos diga que ella no está sintiendo un pomo. Pero para qué vamos a andar escuchándola, ¿no?… esa vocecita no sabe nada de nada…

Y ahí fue Américo salió de El Fuerte, con sus doscientos treinta pesos en la billetera, sus diez kilos de equipaje, cámara y su metro y medio de altura, hacia la terminal de Bs. As.  

El Ex-Futbolista Americo de la V., arquero en los Defensores Unidos de EL Fuerte. Al lado su Ex, gran delantera de Zapla.

Ya hacía algunos días que ella estaba en Mar del Plata, motivo por el cual Américo ya se daba por extrañado.

Luego de un reencuentro casi idéntico al soñado y de una romántica noche, sobrevino el día de playa. El sol era insoportable, y cansado por el viaje y la trasnochada, Americo se encontraba tendido en la arena, a escasos metros de su novia y sus amigas, que estaban paradas charlando, o más bien podríamos decir “mostrándose”, cerca de la orilla. El tarjetero del boliche de onda pasaba con sus jeans y en patas entregando tarjetas y haciendo sonrisitas a cuanto ser con tanga se le cruzara. Gordas, flacas, altas, bajas, lindas, feas, todas sentían que el boliche no abriría si ellas no concurrían.

El tarjetero detuvo su marcha triunfal en Sonia, la novia de el triste Américo. Ella lo saludó como si fuera un querido compañero de colegio y se quedaron hablando. Américo abrió sus achinaditos ojos tanto como el sol de frente se lo permitió. La simpatía que derrochaba su novia con el tarjetero del boliche le provocó un acto reflejo de leve incorporación y agudización de vista.  “No tiene sentido que arme un escándalo por esto”, pensó. “¿Qué lograría? ¿Pelearme y tener que volver a la Terminal de micros, todo por unos tontos celos?”.

Así fue como Américo se conformó momentáneamente, y siguió tendido en la arena.

Esa noche, casualmente, Sonia y sus secuaces utilizaron las tarjetas de la playa para ir a bailar. Américo llegó más tarde y se encontró con un cuadro “casi” aterrador. Su novia y sus amigas sentadas departiendo muy alegremente con el tarjetero y su grupo de amigos.

Y dije “casi” aterrador, porque aterrador del todo fue cuando el tarjetero invitó a bailar a Sonia en sus propias narices, y ella aceptó como si su novio fuera un bafle.

Conclusión: Américo en la terminal de micros, con sus menos doscientos pesos, sus diez kilos de equipaje y sus metro y medio de regreso a Jujulandia.  

No hay caso. En la playa se agrandan.

Será el aire de mar, la falta de cerros, el sol, el agua salada, o tal vez una combinación de todos ellos.

Y lo mejor es estar lejos cuando eso sucede.

Ustedes dirán: “pero si estamos lejos sonamos”. Sí, tal vez. Pero ojos que no ven corazón que no siente. Por lo menos ella no se va a sentir invadida. Si tiene ganas de jugar a la diosa del verano, que lo haga.

Otra frase que cae como anillo al dedo… “ojos que no ven, cornamenta que crece”.


El actor Noroestino Brad Fabricio Pitito

Lección 8

Hace unos días recibí un e-mail de Ex-cuñado Cesar Wauyar (entegá la hermanaaa!!!)  que además de ser absolutamente cierto, me divirtió mucho.

Decía que PARA que una mujer esté absolutamente feliz con un hombre, éste debe ser: Fachero, alto, viril, amigo, compañero, amante, hermano, padre, maestro, cocinero, mecánico, gomero, plomero, jardinero, decorador de interiores, electricista, ginecólogo, psicólogo, psiquiatra, audaz, simpático, atlético, cariñoso, atento, caballero, inteligente, imaginativo, creativo, gracioso, dulce, fuerte, comprensivo, tolerante, prudente, ambicioso, capaz, valiente, decidido, confiable, respetuoso, apasionado y sobre tener plata.

Tal vez tengas todas las cualidades menos la de electricista.

No sirve.

Vas a cansarte de escuchar frases como: “¡A vos te parece que tengamos la lámpara quemada desde hace quince días! ¡El marido de Marta le arregló hasta la tostadora cuando se le quemó!”

¿Y todo lo demás no sirve? Y… en ese momento parece que no.

Pero así y todo, si tuvieras todas las cualidades, con la de electricista incluido, hay otras cosas que tendrías que tener en cuenta como por ejemplo no ser celoso, pero tampoco parecer desinteresado. Tener otras actividades pero no dedicarles más tiempo que a ella. Darle su espacio pero mostrarle preocupado por donde estuvo. Y muy importante: no olvidar las fechas de cumpleaños, aniversario de novios, de casamiento, graduación, santo, última menstruación, primer beso, cumpleaños de la madre, padre y hermanos.

Es importante tener en cuenta que cumplir con todos estos requisitos no garantiza el 100% de la felicidad de las mujeres, porque podrían sentirse inmersas en una vida de sofocante perfección y fijarse en el primer sorete, vago, borracho y golpeador que se les cruce (que suerte que tiene el Polaco Cazon!!!!).

¿A qué apuntamos con todo esto? A que en determinado momento ella va a hacerte cuestionamientos por X motivos. Que no sos lo suficientemente comprensivo, que no la escuchás, que estás demasiado pendiente de ella, que comés mucho, que vas a jugar fútbol, que no querés a su mamá, que no te cortaste el pelo, que no te afeitaste, que te bañás muy seguido, que en lo único que pensas es en el sexo, que ella sexualmente ya no te interesa como antes, que no te caen bien sus amigas, que estás caliente con sus amigas, que vas a comer muy seguido con tus amigos, que se ven muy poco, que se ven mucho, que nunca le hacés regalos, que no le llenás el vaso, que no te ponés la servilleta, que le deciás mucho tiempo al estudio, que no estudiás, en fin… X motivos. Y por más que intentes modificarlos, aparecerán indefectiblemente otros equis motivos para que te siga rompiendo las pelotas.

Si ella se está alejando de vos porque te está dejando de querer, o porque le gusta otro, lo primero que va a hacer es echarte la culpa aduciendo alguno de los ítems mencionados anteriormente o alguno similar.

Vos, en el afán de retenerla, vas a hacer lo imposible por cambiar tu conducta. Te tengo una mala noticia. Por más que cambies lo que cambies, la vas a perder igual.

Porque en el 90% de los casos, el problema no está en vos, sino en ella. O lo que es peor aún, en algún tercero del cual desconocés su existencia.

Una vez una novia (la número 3 de Malcon Yaguar) me dejó con el argumento de que en mí, encontraba todo lo que una mujer puede desear de un hombre. Por lo cual, ya no tenía nada que buscar.

Hdp. Y mentirosa. Algún buitre le estaría rondando.

¿Yo que tendría que haber hecho entonces? ¿Ser un poco más turro? ¿Un poco más tonto? ¿No laburar ni estudiar? ¿Pegarle de vez en cuando? Lo dudo.

Ojo, no en todos los casos en que las mujeres te rompen las bolas es porque piensan dejarte, pero si es así, no te sientas culpable de que la relación se rompió porque vos no cambiaste determinada cosa.

Romper las pelotas está en su esencia.

Si vas todos los domingos a la cancha, te rompen las pelotas porque no estás con ellas. Entonces dejás de ir a la cancha y mirás los partidos por televisión. Ahí te rompen las pelotas porque a ellas les aburre el fútbol. Entonces dejás de ver los partidos por televisión y ahí viene tal vez el planteo: “A vos te parece, están todos reunidos en la casa de mamá viendo el partido y vos no querés ir. ¡Siempre el mismo antisocial!”

No tratemos de conformarlas. No se puede.

Ya lo decía el sabio Urquisen: “a las mujeres no hay que comprenderlas… hay que amarlas!”


Secretos en la MOntaña de Calilegua, protagonizada por los hermanos BAL

2 comentarios en “Lecciones del Corazón Dr. Iaguar Parte 1”

  1. Freddy Dijo:

    Animal me sigo muriendo de risaaaaaaaaa!! jauajajajajaj

  2. claudia Dijo:

    que machista!!! pero me mate de la risa jaaaaaaaaaaa


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